¿Bajar de peso me va a hacer más rápido?

Después de correr por un tiempo, con mayor confianza y ya conociendo nuestro cuerpo, buscamos maneras de ir más rápido. Y cuando los beneficios del entrenamiento –sacar el stress, relajarse, ordenar el día- no son suficientes, el foco se vuelca fácilmente en dirección a la velocidad.

El running es una de las mejores actividades para bajar de peso, y más de un corredor ha conocido la disciplina tras el objetivo de perder los kilos de más. Con un buen ritmo de entrenamiento y mejoras en la dieta, es altamente probable bajar de peso y desenvolverse mejor al entrenar. Y eso lleva a una pregunta lógica: ¿seguir adelgazando me va a hacer acelerar?

Pero la respuesta no es obvia. Si bien muchos corredores van a mejorar sus tiempos si pesan menos, la actividad es conocida por asociarse –en muchos casos- con desórdenes alimenticios que van a generar un descenso de peso y aumento de performance al principio, pero que como toda patología van a ir en detrimento de la salud general.

Entonces, el primer punto a tener en cuenta es que sin una alimentación adecuada, la baja de peso por sí sola no justificara mejoras en nuestra velocidad.

Asumiendo una buena nutrición, si tomamos a dos corredores igualmente entrenados y le sacamos 3 kilos a uno, ese seguramente va a mejorar su ritmo al disminuir la masa que los músculos deben impulsar, pero con la misma fuerza.

Viendo el asunto desde la VO2 máx, que es cálculo de cuanto oxígeno consumen los músculos cuando corremos, es más claro: la VO2máx se expresa como ml/kg/minuto. Es claro que si bajamos el peso, va a haber más mililitros de oxígeno disponibles por el cambio en la relación al bajar el peso.

Aún así, muchos corredores no logran comprender que por más que hagan muchísimos kilómetros todas las semanas, nuestro cuerpo tiene un límite donde protege a nuestro tejido graso y lo mantiene para, por ejemplo, ayudarnos a sobrellevar un ayuno forzado. Seguimos con un cuerpo que estaba ajustado para nuestros ancestros de las cavernas, quienes pasaban varios días sin alimento, por lo que el tejido graso era vital para su supervivencia.

Teniendo en cuenta esto, debemos plantearnos con ayuda de un profesional (médico nutricionista) cual es el peso ideal para mantener el 90% del año mientras entrenamos, que tiene en cuenta nuestra tasa metabólica particular y masa muscular. Tratar de bajar de ese peso nos dejaría débiles, más propensos a enfermarnos y con dificultad para finalizar los trabajos más duros.

Y el 10% del tiempo que resta, que podemos llamar tiempo de carreras, podemos focalizarnos temporalmente en bajar unos kilos para que al cruzar la meta, nuestros kilos menos signifiquen segundos menos.