Control Mental

Porque correr empieza en la cabeza y termina en los pies…

 

Todos los corredores saben que la cabeza juega un papel esencial en una carrera, o mientras entrenamos. Pero usualmente, hacemos pensamos mucho en nuestros músculos y poco en la materia gris que les da movimiento.

No podemos negar la importancia de nuestro entrenamiento físico, pero tampoco que es nuestro cerebro el que dirá cuanto de nuestro entrenamiento podemos usar. Y lo hace al monitorear nuestros combustibles en sangre, temperatura, manejar nuestra hidratación, nuestros impulsos del sistema nerviosos vegetativo (por ejemplo, al cancelar la digestión y otras funciones corporales mientras nos ejercitamos), ver nuestra fatiga y sobre todo, impulsarnos a seguir o detenernos.

 

Si nuestro cerebro percibe que una gran injuria esta por producirse, nos guiará a dejar de movernos. Así de simple. Y se ve en la práctica: los entrenadores comprueban frecuentemente en quienes recién comienzan que pueden mejorar notablemente sus tiempos en poco tiempo aunque su físico evolucione poco. Claro, han perdido algo del miedo.

 

Hay varias teorías de fatiga: la más antigua dice que sucede cuando nuestras fibras musculares están por sufrir un gran daño, llevándonos a parar. La teoría central dice que es una respuesta emocional generada por nuestro cerebro para proteger nuestro cuerpo. Muchas postulan que la realidad se encuentra en la intersección de ambas.

 

Varios estudios en deportistas han demostrado como nuestra mente puede mejorar nuestro tiempo, con acciones tan simple como mojar nuestra boca para simular mayor hidratación o beber una combinación de cafeína y carbohidratos. En todos los casos, el cerebro elevó la performance bajo la creencia de que se disponía de mayor energía.

 

Algunas estrategias para restar segundos:

 

  1. Simular la fatiga: consiste en entrenar duro para que nuestro cuerpo se acostumbre a lo que sentirá en las etapas finales de una carrera.

 

  1. Bajar un cuarto: una carrera de resistencia baja considerablemente nuestras reservas de glucógeno y nos deshidrata. Dejar el cinturón de hidratación en casa durante entrenamientos duros ayudará a que nos aclimatemos más fácil.

 

  1. Trabajos extensos: si tenemos problemas en sumar millas, podemos añadir un 25 % o 50 % más a algunos de nuestros trabajos estándar. Sufriremos, pero veremos luego cuanto más fácil es incrementar solo 10 %.

 

  1. Splits negativos: para quienes preparan maratones o media-maraton, corran la segunda mitad de un trabajo prolongado a ritmo de carrera.

 

  1. Carreras de práctica: correr carreras solo para convencer a nuestro cuerpo de que podemos con el esfuerzo también ayuda.

 

Nuestro cerebro requiere aprendizaje y nuestro trabajo es mostrarle que puede confiar en nuestro cuerpo. La recompensa no se hará esperar.