El Largo Camino: estrategias para correr largas distancias

Hay montones de razones para añadir largas distancias a tu entrenamiento, como quemar grasas, aprender a administrar la energía y ganar confianza. Y no es necesario ser maratonista para tener estos beneficios: una corrida de larga distancia es cualquier trayecto más largo que lo viniste corriendo en las últimas tres semanas. Pero como en todo entrenamiento, obstáculos físicos y mentales pueden detenerte. Para que eso no pase, he aquí algunos consejos:

 

1} Si estas cansado, disminuí tu velocidad y toma descansos caminando más seguido. Por ejemplo, si corrías 3 minutos y caminabas 30 segundos, cambia a correr un minuto-caminar un minuto. Y si pensas superar la hora de entrenamiento, consumí 100 calorías cada 30 minutos para mantener tus niveles de energía.

 

2} Estas aburrido: mantente enganchado con el entrenamiento corriendo con otras personas, escuchando música o haciendo juegos mentales. Concéntrate en mantener un ritmo regular contando tus pasos cada una determinada cantidad de minutos para asegurarte que mantenes la misma velocidad.

 

3} Estas dudando. Es común que correr nuevas distancias cause ansiedad. Mantiene una mente positiva, diciéndote que podes hacerlo y solo concéntrate en tu próxima meta, que puede ser consumir un gel o detenerte a caminar un minuto.

 

4} Te perdiste. Si tomaste una curva equivocada que te aleja de tu objetivo y aumenta la distancia total, no te frustres y resetea tu cuerpo con un poco de caminata para no sobrecargarte.

5} Tenes: hambre, sed, frio, calor… Una preparación básica antes de salir va a ayudarte con esto. Usa un cinturón de hidratación y traza una ruta que te permite rellenar las botellas en puntos conocidos. Lleva también geles o barras energéticas en tu cinturón. Si la temperatura va a caer, ata a tu cintura una remera de manga larga. Si en cambio va a subir, lleva agua suficiente para mojar tu cabeza cada 15 minutos.