En tiempo y forma

 

¿Cómo puede mejorar mi forma cambiar la forma como entreno?

Mejorar la técnica, aunque sea una fracción de porcentaje en cada paso, puede tener un gran efecto en nuestra habilidad para ir más rápido, recuperarnos mejor, tener menos lesiones y disfrutar todavía más del trabajo. Y si no, piensen en cuantos miles de pasos dan cada semana…

Así, pequeños cambios pueden influir grandemente en la performance y mucho más si tenemos un enfoque más biomecánico. Por ejemplo, si sufrimos seguido de lesiones por sobrecarga, casi siempre relacionadas con nuestra técnica, empezaría hoy a cambiarla.

 

¿Cuál es la forma correcta de correr?

Si consideramos que correr una determinada distancia es un deporte de inercia, donde la idea es mantener una determinada velocidad por un periodo de tiempo o espacio, la mejor técnica va a ser la que nos permita mantener esa inercia de la mejor manera. Un buen ejemplo es la excelente forma de los corredores de elite, con sus hombros ligeramente hacia adelante de sus caderas y la curvatura de su espina balanceada sobre la pelvis, ligeramente ubicada hacia adelante.

Hagan la prueba: párense y pongan sus hombros ligeramente hacia adelante. Sentirán como la gravedad nos lleva sin que hagamos ningún esfuerzo. Ahora pongan sus manos a los costados del pecho, con los pulgares sobre el cuerpo a la altura del corazón.  Sentirán sus hombros irse para adelante, casi forzándonos a ir hacia adelante, con mínimo esfuerzo. O sea: una postura correcta balanceada hacia adelante puede extender nuestra inercia en cada paso.

Ahora, a pisar. Claramente, el contacto inicial con la mitad del pie es la clave para sobrevivir. Ningún atleta de elite pisa con el talón de lleno, salvo que empiecen a bajar una colina. Párense y den un paso adelante pisando con el talón. Habrán visto que su pierna esta derecha. Y ¿cómo se transmite la energía del impacto así? A través del esqueleto.

Luego prueben hacer retroceder ese pie adelantado hasta que estén estable y vean como los tobillos, rodillas y caderas esta flexionados y el pie está bajo nuestro centro de gravedad. Así, el impacto será absorbido por músculos y tendones y parcialmente guardado como energía elástica.

Esta energía puede ayudarnos a propulsar el próximo paso, dando la forma fluida de los corredores de elite. Ellos aterrizan suavemente en la mitad del pie, flexionando levemente las rodillas, tobillos y caderas. Todo, con una postura hacia adelante que incluye a sus hombros y pelvis y un movimiento compacto de brazos, que parece hacerlos flotar a cada paso.

 

¿Cuál es la mejor manera de analizar mi forma?

Con la idea de cuál es una buena forma en mente –basándonos en videos de los mejores corredores, por ejemplo- nuestro cuerpo puede intentar replicarlo. Y para darse cuenta de que hacemos, nada mejor que verse. Filmarse da la posibilidad de finalmente descubrir que hacemos mal para corregirlo. Y de compararnos con las imágenes de corredores de buena forma, para dar cuenta de nuestra posición en el espacio. Corran en la cinta frente un espejo, háganse filmar por amigos y hagan evaluar su forma por un entrenador para obtener críticas constructivas.

 

¿Qué podemos hacer fácilmente para mejorar como corremos?

Una de las mejores maneras de practicar es sacarse los zapatos y correr descalzos en una pista o inclusive en casa. Al hacerlo, verán como su forma cambia y nos permite saber exactamente qué hacemos con nuestros pies.

Otra práctica consiste en enfocarse en nuestra postura. Usualmente, nos dicen que debemos correr derechos, lo que determina que muchos vayan rectos. Inclinar levemente nuestros hombros hacia adelante mejora la curvatura de nuestra columna. Mantengan las manos cerca del cuerpo, con los codos hacia atrás y el pecho hacia adelante. Hagan pasos rápidos y cortos, con un contacto suave con el piso.

Como en cualquier disciplina, trabajar constantemente para ajustar nuestra técnica puede tomar toda la vida, pero sin dudas vale la pena.