La (buena) nutrición para maratonistas

Hace un par de décadas, era popular la creencia que entrenando muy duro, la alta quema de calorías convertía en buena hasta el peor de los Big Macs. Muchos corredores de competencia comían lo que quieran… y estaban orgullosos de eso. Pero los tiempos han cambiado y sabemos que somos lo que comemos y para los que entrenamos, corremos lo que comemos…

Antes y Ahora. La mayoría de los atletas actuales tienen dietas balanceadas que son manejadas por nutricionista con tanta importancia como su esquema de entrenamiento. Una mala dieta afecta negativamente la composición de nuestro cuerpo y por ende, nuestra performance.

Ahora, ¿cómo medir la importancia del cambio?: pues midiendo lo que sale de nuestro cuerpo tras los cambios. Es difícil comprobar si los corredores de los 70 que tenían dietas altas en azucares y comidas procesadas hubiesen sido más rápidos de haber mejorado su alimentación. Y no todo es buena publicidad: los medios hicieron pública la dieta del campeón de nado Michael Phelps, con desayunos de pasta y pizza y cenas de comida rápida.

Pero quizás deberíamos mirar al atleta universitario estadounidense Chris Solinsky, ganador de cinco títulos de la NCAA y usando como combustible… las pizzas congeladas. Tras empezar a correr profesionalmente para Nike y consciente de que sus casi 80 kilos de peso no eran lo ideal para competir, abrió su mente a una alimentación más sana. ¿El resultado? Lograr el nuevo record americano en 10,000 metros en 26:59.

Solinksy corre más de 100 millas por semana, lo que nos hace pensar que si el tiene problemas para mantenerse en peso si no se cuida, que queda para el resto de los mortales que trabajan y corren recreativamente, entrenando para superarse y no lograr podios. Pero hay buenas noticias: la mayoría de los atletas que se mantienen saludables omiten las dietas de moda (como al Zona o la Paleo Dieta) y no restringen neuróticamente a grupos alimenticios: el equilibrio y la variedad son la clave.

Los atletas de elite simplemente llenan sus estómagos con alimentos de calidad que los nutran evitando aumentar de peso a largo plazo, como frutas y vegetales, semillas, carnes magras, pescados, granos y algunos lácteos. Limitar las grasas y azucares refinados, las harinas, grasas trans, dulces y frituras son el primer paso que todos podemos dar para estar mejor.

Una dieta de estas características, siguiendo el hambre que tengamos cada día más que restringir a porciones símil alta cocina francesa, nos permitirá estar flexibles y no solo concentrados en lo que comemos (y sobre todo, en lo que no podemos comer).

Para mantener un control, simplemente hagan un diario de comidas, lo que nos deja ver más claramente cuando comimos cada grupo de comidas saludables y cuáles son nuestros hábitos poco beneficiosos. Seguirnos por una semana y reevaluar nuestra dieta para la próxima logrará que en un mes nuestra nutrición sea mucho mejor