¿Queres ir más rápido? ¡Desacelera!

Si estas buscando alcanzar un objetivo en particular, es probable que te lleves seguido hasta el límite. Entonces, lo lógico sería poder disfrutar los días de entrenamientos suaves sin acelerar. Pero esto no es lo que pasa: acelerarse en días de trabajo suave es uno de los errores más cometidos por los corredores. De manera consciente o no, nos esforzamos y perdemos los beneficios asociados a bajar el ritmo, como recuperarnos, evitar quemarnos y curar las injurias de entrenamientos pasados.

La primer regla para evitarlo en guiarse con el reloj. Si como muchos corredores, no puede mantener un bajo ritmo, recurra al reloj. Por ejemplo, si entrena para hacer 10k, corra 1 o 2 minutos más bajos que el ritmo de carrera. Para esto, son ideales los circuitos marcados (como los pintados por fcmax en varios parques de la ciudad de Buenos Aires) o los nuevos celulares con GPS. Múltiples aplicaciones permiten medir distancias, tiempos y ritmos en una ruta para que pueda bajar sin problemas.

En segundo lugar, corra lento, muy seguido. Los expertos afirman que el 70% de los kilómetros de la semana deben ser corridos a un ritmo bajo. Y tenga en cuenta que correr lento una distancia 50% mayor de lo habitual cuenta como esfuerzo elevado. Dependiendo de su edad y nivel de entrenamiento, sus músculos necesitan entre 30 y 60 horas para recobrarse de un esfuerzo importante. Correr lento de 1 a 3 días luego de esos esfuerzos permite que llegue un buen flujo de sangre a los músculos, llevándose consigo las proteínas dañadas, ayudando a renovar el tejido y rellenar los depósitos de carbohidratos.

Por último, apéguese al entrenamiento. Si bien muchos se aburren y frustran en los entrenamientos de bajo ritmo, estos son esenciales para construir una buena base aeróbica, al acondicionar al sistema musculo-esquelético para soportar grandes cargas de stress y mejorar la performance del sistema cardiovascular. Los capilares que oxigenan los tejidos aumentan en número, mientras el corazón se hipertrofia y vuelve más eficiente en su trabajo, entregando la misma cantidad de sangre con menos esfuerzo (y pulsaciones). Así que si planea entrenar en serio, debe ser consistente.

Algunos consejos para quienes se aburren demasiado incluyen escuchar música o audiolibros, cambiar la ruta y focalizarse en los resultados a largo plazo. Pero si esto no alcanza, la cinta del gimnasio puede ser la solución: aquí desaparece la necesidad de pasar a otros corredores y mantendrá la velocidad estable sin sobresaltos.